domingo, 17 de mayo de 2020

Cosas, simples cosas que se compran y se venden.


Uno llega a un lugar y empieza a imaginarse como volverlo suyo, para que cuando los suyos vengan sepan que algo de ese lugar también les pertenece.

Que se vuelva familiar, que se vuelva hogar, que sea de esos lugares de los que uno no quiera salir en todo el fin de semana, y al que uno quiera llevar a la gente que quiere.

Esos lugares se empiezan a llenar de trapitos, de muebles, de fotos, de colores, de detalles que a uno le agradan y que uno espera que le agraden a los que le agradan a uno.

Poner esto aquí, correr esto allá. Esa mesa no sale con nada, esa lámpara está muy cara pero es la que da el ambiente que uno necesita.

Luego de horas de trabajo extenuante, uno llega tarde y prende la luz, y le gusta lo que ve, e imagina a su gente estando ahí cuando uno llegue, sabiendo que es el lugar que se ha construido para que también lo disfruten esos otros que lo hacen feliz a uno.

Y empieza uno a amarrarse, a crear raíces...a sentirse triste cuando ninguna de esas sillas ha sido usada por nadie, porque nadie visita, ni porque quisiera ni porque pudiera.... y uno duda…y siente nostalgia de deshacerse de esas historias que no se han construido pero que tenían potencial de hacerse realidad.

Y uno se cuestiona, si vale la pena sostenerse, o mejor mandar todo al carajo…si vale la pena sacrificar la cordura por un futuro que nunca llega... y ahí es donde uno recuerda el temor que sentía de tener hogar, de tener espacios con detalles que lo hicieran a uno lento al quererse mover nuevamente.

Luego, mientras se barre el polvo de debajo de la cama, la lucidez y sensatez vuelven a la mente y al alma.

Uno puede crear los hogares que quiera, no hay que amarrarse a ningún objeto…son simples cosas que se compran y se venden...y siempre, siempre siempre, mientras se respire, se puede comenzar de nuevo.


lunes, 27 de enero de 2020

Vidas simples

Había decidido que en el 2020 no compraría nada que no necesitara.

Quiero tener una vida lo mas simple y sencilla posible, para poder detenerme y agradecer lo que verdaderamente vale la pena.
Y heme aquí, con un Sega genesis, jugando Street fighter. O limpiando mis poros con una maquinita de esas que salen en los anuncios de Instagram.

El esfuerzo se ha hecho, no lo niego, hoy por ejemplo no me deje convencer por las lindas Adidas Falcon que no me compre en julio del año pasado recién me recupere de mi cirugía, a pesar de que hoy estaban a mitad de precio.

Entré dos veces al almacén, las miraba, miraba la blusa nueva del morral con la que me combinarían, y me pregunté si en realidad necesitaba agregarlo a mi lista de 16 pares de tennis, para que se convirtieran en mis favoritos por un mes, y luego volvieran al closet donde permanecen apaciblemente los otros

No necesito esos tennis, ni esos,  ni los próximos que me gusten.

Tengo lo que necesito en términos materiales, no me hace falta salud aunque esta semana tuve una gripa que me envió a trabajar desde casa, y aun me tiene la nariz un poquito roja.

Tengo lucidez, y buen apetito.

Pero estoy cansada, no siento que me dure el tiempo para pensar en lo que solía hacerme mas feliz.

Tengo ansiedad continua, por la incertidumbre que me persigue desde hace años y que se intensifica los domingos.

Ansiedad de no ser suficiente.

Quiero una vida simple...No comprare tennis en el 2020.

Empezaré con ese pequeño propósito, a ver si dejo este sentir. Por ahora me internaré en mis cobijas, y fingiré normalidad viendo  algún capitulo de Netflix mientras llega el lunes al que tanto temo cada ronda de estas.

miércoles, 1 de enero de 2020

Uno.

Llueve...
He dormido todo el día, tenía cansancio acumulado de un año de muchos esfuerzos, tanto mentales como corporales.
La gente que me quiere no quería que pasara la noche de año nuevo sola...les hice caso... compartí...
Hoy he descansado, aún quedan resagos...llueve y hace frío, no había necesidad de salir.
Solo salí de las cobijas  para alimentarme y prepararme para el nuevo año laboral
que empieza mañana.
No hubo llamadas, no hubo besos, no hubo más que fríos deseos...
Llueve, y estoy aquí, siendo siempre la misma, siendo solo una...pero esta vez decido ser feliz, así.

martes, 31 de diciembre de 2019

Pasado.

Era un año en el que escribiría más que en los demás,
Era un año en el que trabajaría más fuerte que los demás,
Era un año en que lograría más que en los demás.
Pasó el tiempo;
Pasó el dolor;
Pasaron la equivocaciones;
Pasó la rutina;
Pasó el tedio;
Pasó el temor;
Pasó el miedo;
Pasó la rabia;
Pasó el desamor;
Pasó el cansancio;
Pasó la soledad;
Pasó la incertidumbre;
Pasó la debilidad;
Pasó la vulnerabilidad.
Hoy hay un lugar maravilloso donde posar la cabeza al dormir... en México...Gracias!






domingo, 1 de diciembre de 2019

Último día

Viernes,
Llovizna...y así pasa el último día.
Un café, una torta de zanahoria y un hasta luego.
La maleta a medias, una buseta e ir de pie.
El taxi no llegó y tampoco hay quien te lleve...
No siempre será así, por ahora es lo que hay...no fue el fin del mundo.
Pero en días especiales, si sería bonito recibir algo más.
Expectativas pendejas que uno se inventa. Bahj

Home alone

Ya fui y volví
Ya regresé por lo que quería recuperar y deseché lo que realmente no necesito,
Ya me cambié de casa una vez y aprendí de la primiparada.
Prefiero no tener muebles a que sean prestados.
Ya cumplí dos años en mi primer hogar...
Ya le dije adiós y cerré la puerta.
Ya hice el ritual de que la primera y última canción fueran de Mando Diao, aunque juro que no fue intencional, hasta ahora caigo en cuenta.
Ya fui y volví y nadie me esperaba.
Nadie me recibió, nadie me despidió e igual aquí.
Pero esta vez ya no me duele ni me afecta.
Tengo tanto que agradecer y tanto por lo que seguir caminando.
Sé que lo que lo hace a uno madurar no es el tolerar lo que a uno no le agrada, sino aprender que si tengo cero expectativas sobre los demás no tengo que volver a lidiar más que con las altas expectativas que tengo para conmigo misma.
En el 2019 tenía que haber escrito todo el año.
Incumplí pero aquí sigo, y aún hay tiempo.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Felicidad

La felicidad era hace 10 años comprar mis primeras Dr Martens con mi sueldo de pasante. Era haber empezado a trabajar tarde porque cobraba sueldo de estudiante...era caminar todo el mes para ahorrar el tan anhelado 'jornal' que me permitió en menos de lo que creí tener aquellas botas rojas Made In England en mi poder.

Recuerdo que fui a la Macarena por ellas, la chica se iba del país y solo las usó dos veces...yo las usé tantas que perdí la cuenta... caminando incluso para conseguirla por un callejón sospechoso con mi novio de entonces, ese que se me declaró en la 19 con 4 mientras me subía a una buseta.

La felicidad fueron esas botas, esos caminos, esas historias, esos pasos que heredé para caminar unos nuevos...

La felicidad ahora es ver en mi armario que ya no camino para ahorrar el 'jornal' y  que puedo darme 'lujos' de hipster desubicado de país.

La felicidad es saber qué  no hay necesidad de novio de esos que se declaran en la 19 con 4 mientras se coge una buseta,  la felicidad es incluso que ya no se  camina para ahorrar para caprichos londinenses...

La felicidad es que aún existe un espíritu 'rebelde' que me hace preferir gastar la prima del 'jornal' capitalista en aquello que de antaño me hacía sentir la dueña del mundo y de cada uno de mis pasos.

Hoy la felicidad es el placer de saber que la felicidad son esos detalles, es la existencia de alguien que consigue los tenis del capricho  para compensar  la falta de compañía en los callejones por los que ya no paso.


domingo, 11 de agosto de 2019

Sueño

Este es el sueño
No el que siento mientras trato de renovar mis fuerzas hoy domingo para ir a trabajar mañana...sino este que vivo.
El sueño es llegar a casa tarde y saber qué tu almohada te espera, porque nadie más lo hace....
Pero es allí donde descansas... tu techo, el techo que empezaste a construir cuando perdiste el miedo de sentar raíces con la excusa que tenías de querer irte lejos algun dia.
El sueño es el hecho de saber qué dejaste de posponer tu presente para vivir ese futuro...que aunque no compartes con nadie es el tuyo.
Es el que te mueve a hacer maletas ahora para enfrentarte a eso que pedías, a eso cuyo precio desconocías.
Este es el sueño, y aún hay sueño...terminarás de empacar, saldrás, sonreirás, y pensarás que aunque nadie tenga la intención de esperarte por lo menos 10 minutos, no importa.
No dependes de ellos...y la construcción de tu sueño  tampoco dará una espera que no valga la pena.

Aquí vamos...
7 días.

sábado, 13 de julio de 2019

Miedo.

Leer escuchando.


Miedo a no volver a tener seguridad.
Miedo a no poder volver a hacer lo que hacía.
Miedo a caer y que pase algo que duela tanto como ya ha dolido.
Miedo a aburrir a las personas cercanas con mis limitaciones.
Tengo miedo.

Por ahora.

lunes, 13 de mayo de 2019

Paciencia...

La lección de paciencia no me está quedando nada fácil...
Lejos está la Alejandra que aprendía rápido y se aburría en las clases porque los profesores repetían y repetían lo que ella ya había entendido...
 Admitir que hay momentos en los que me quedó grande limpiarme el trasero no ha sido fácil,
Pedir ayuda para levantar una cobija tampoco lo ha sido, o simplemente no alcanzar a acomodarme una media.
Es confrontante porque sé que hay cosas más graves en la vida, se que este es un lapso en la mía  qué no es más que temporal....
Se lo afortunada  que soy al tener a mi madre soportando lo insoportable que soy al verme completamente vulnerable, sin mis armaduras, sin mis excusas para ser inaccesible, sin mis posibilidades de pararme refunfuñando y tirando puertas cuando no se hace lo que yo quiero.
Esta vez no se hace lo que yo quiero, créanme, intento por horas decirle a mi pierna que se mueva, que yo le doy la orden....y no se logra...es normal...las fibras musculares fueron cortadas y  atravesadas por estos artilugios medicamentosos para implantar la salud, implantar la posibilidad  de recorrer a futuro miles de kilómetros sin los obstáculos que por aquel error del médico tratante de antaño me vinieron a generar una que otra amargura en paseos que implicaban recorrer distancias.
Huí a esta única solución médica por años, por qué intuía que me pasaría esto que ahora estoy experimentando, y no me creia capaz de soportarlo.

La convalecencia es dolorosa, porque el cuerpo no acata las órdenes de un lúcido cerebro.

En unos meses se que recuperaré las pequeñas funciones que hoy me son restringidas, se que me reiré de ver que hice un drama de una intervención normal que tiene 98% de probabilidades de éxito, Quedarán en el pasado estás largas noches de no encontrar tranquilidad por los corrientazos y las palpitaciones de mi cuerpo abrazando su nueva articulación, creando tejido nuevo, sano, fuerte, tejido que debe aprender y desaprender,  cada día que pasa estoy más cerca del bienestar que me negué por meses y más lejos del día en que tuve temor a una inyección que me dormiría temporalmente.

Por ahora, no me pidan paciencia, la paciencia la necesitan ustedes, los cercanos, los que me lidian día a día.

Paciencia conmigo que no soy más que una niña aterrada de lo frágil que es su existencia; paciencia conmigo que no puedo evitar analizar a fondo mis avances o progresos desde el punto de vista que me dieron mis clases de fisiología universitaria, paciencia tengan que esto es temporal, que ya pronto podré retomar los hobbies que el dolor recurrente me hizo dejar de lado, las caminatas por el campo buscando hongos alucinógenos, los inacabables conciertos que me permitían estar de pie por 12 horas consecutivas, las pesas, el deporte.

Paciencia, que poco a poco aprendo, y aunque no tan rápido como esperaba, se que sola no llegaré a ningún lado.

Paciencia que tengo el animo golpeado por los recuerdos y el desvelo.

Paciencia que aunque no lo reconozca es de ustedes de quienes necesito ahora, para que valga la pena llegar lejos.


jueves, 9 de mayo de 2019

Certezas.

Y fue un buen día...
Aunque sentía que estaba en un lugar poco privilegiado, estaba mejor que los que debían estar en mi misma posición.
Me dijeron que podría exigirme más, algo que me motivó.
Mientras motivada veía una película sobre la fuerza mental, pude realizar ejercicios que mañana me harán mas fuerte.
Hoy estoy motivada a continuar y no desperdiciar más este espacio que me debe ayudar a crecer y enriquecer.
Hoy fue un buen día. Gracias!

Charlas con Sin Dios

Leer escuchando Tienes 12 años, estas viendo un documental sobre la guerra civil española en Señal Colombia...sientes mariposas en el estóma...